Todo comenzó cuando, junto con Pascal, decidimos ir al
mall a comer chatarra luego de la clase de Astronomía... Una vez que saciamos nuestro apetito en el
Burger King del
Florida Center, pensamos que sería una buena idea no usar el metro, optando en su lugar por las micros del Transantiago para regresar a nuestras casas (las micros no nos iban a cobrar, debido a que habíamos usado el metro hace no mucho rato)...
Abordamos una 210 y nos dirigimos a nuestros hogares... Pascal se bajó en Irarrázabal, y yo continué esperando bajarme en Alameda con Ejército... El viaje transcurría con normalidad, con gente bajando y subiendo en los paraderos, con una densidad algo menor a la que tendría el metro a la misma hora, hasta llegar a la altura de la Casa Central UC...
Escuchaba música tranquilamente con mis
audífonos cuando, de repente, la micro frena de manera brusca... Alcancé a moverme alrededor de un metro de mi posición en el vehículo previa al incidente antes de lograr sujetarme del pasamanos como pude, evitando caer al suelo o estrellarme violentamente contra algún otro pasajero (aplicación práctica de la 1ª Ley de Newton, jajajaja)...
La micro se detuvo completamente durante un par de minutos... No tenía idea qué fue lo que había pasado, pero podía ver cómo la gente en la vereda se detenía a mirar hacia la parte delantera del vehículo (que dada mi posición y la densidad de personas en el interior no estaba en mi rango visual)... Algunos pasajeros habían comenzado a gritar que les abrieran las puertas para poder salir cuando nos pusimos en movimiento de nuevo...
La micro se detuvo nuevamente (aunque ésta vez de forma menos violenta) a una media cuadra del lugar del incidente inicial... Las puertas se abrieron para que todos bajáramos... Descendí decidiendo continuar el camino hasta mi casa a pie, después de todo ya no estaba tan lejos y había suficiente luz solar como para llegar antes que oscureciera... Había avanzado unos poco metros cuando pude ver a un tipo vestido con uniforme de chofer de micro con una buena parte de su rostro completamente deforme debido a una inflamación...
Abandoné el lugar en dirección a mi casa sin tener idea sobre qué había pasado, pensando que sería una buena historia para escribir aquí... Caminaba frente al cerro Santa Lucía pensando en las situaciones curiosas que había vivido durante el tiempo que llevo en Santiago cuando veo a un grupo de minas un poco más adelante... Al acercarme un poco más pude notar que podían ser clasificadas en el estereotipo flaite, y que un par de ellas discutían fuertemente, a punto de verse involucradas en una pelea en plena alameda... Decidí pasar por su lado sin prestarles mucha atención...
Pasaba por su lado cuando una de ellas saca una luma (o como se llame) telescópica, estirándola violentamente...
Seguí mi camino, ignorándolas por completo...
Ahora sí estaba sorprendido... Ya había sido testigo de dos incidentes en menos de 5 minutos (una nueva marca hasta para mí, jajaja)... Al menos desde ese punto en adelante mi viaje fue bastante normal, salvo por el ruido excesivo de los parlantes ubicados frente a La Moneda para no sé qué evento...